viernes, 25 de julio de 2008

Erotismo en su maxima expresión





Me gustó mucho esta foto......con tan poco dice tanto!!!

Y quiero unas botas como esas jejej....

bueno si quieres conocerme solo tienes que agregarme a tu messenger:

calortrans

GANG BANG DE UNA TRAVESTI "LA LASCIVIA DE CRIS NOS ENVOLVIO, CON UNO NO LE BASTA......"

GANG BANG DE UNA TRAVESTI

"LA LASCIVIA DE CRIS NOS ENVOLVIO,

CON UNO NO LE BASTA......"

Aquella mañana Cris se despertó muy ansiosa, su sexo estaba duro y humedecido y en su mente divagaba un morboso y atrevido deseo, ser poseída por varios lúbricos machos, quizás lo habría soñado, de perfil sobre la almohada, apresó su enorme clítoris, lo invirtió contra el lecho, rozándose una y otra vez, su desnudez sutilmente avivada con un translúcido babydool negro se contraía un poco adormilada, pero decidió levantarse, sin que su loca idea la dejara, contempló en un espejo de su habitación su delgado cuerpo, era un poco carnudita, eso si, sin músculos, muy hembra, de armoniosa figura, una chica de treinta y dos años, muy alta, piel trigueña clara, realmente atractiva; recorrió con sus pequeñas manos satisfecha de lo que detentaba; era algo tarde y se dirigió a la cocina a preparar algo de comer, se duchó y rasuró muy minuciosamente cada extremo de su tersa piel, dejándose solo una pequeña sombrita de vello púbico, mientras esperaba acostada los resultados de un enema que se aplicó en el recto, pues ella era muy aseada y precavida, sentía como su bien dotado gallo se dilataba mientras imaginaba las candentes escenas de su obsesionado anhelo, de su ropero escogió con gran detalle las prendas más sexys que quería usar, era el día esperado y ya todo estaba arreglado para el magnífico evento; se dirigió a maquillarse, cubrió muy bien con base, las leves marquitas de su rostro que adquirió en su adolescencia, sombreó sus párpados con un color oscuro fuerte y otro claro, delineándolos con un líquido de trazo negro, fijó la pestañina que embellecieron sus ojos grises azulados enmarcados con sus depiladas cejas, espolvoreó con polvos toda su cara angular y perfilada, de frente corta, nariz pequeña y un hoyuelito en la barbilla, coloreó con rubor ocre sus mejillas y pintó sus finos labios de un rojo intenso, bordeados finamente con lápiz café, dio volumen a sus sedosas y ondulantes extensiones de cabello rubias enmarcadas con una balaca, procedió a pintar las uñas de sus pies y manos con esmalte rojo sangre; mientras estos secaban humectó toda su piel con una crema corporal con esencias y luego se recubrió con una gel brillante, que destellaba a la luz, fajó su cintura con un apretado y elástico corsé negro libre en el pecho que resaltó sus pequeños pero voluminosos senos y enmarco sus caderas, abrochó a sus caderas unos ligueros negros de sutil encaje, se puso una delicada tanga brasilera negra transparente que dejaba entrever su oscuro follaje púbico y que además resaltó su bonito y redondito trasero, se ocultó como operada lo que a su parecer le sobraba en ese momento entre la entrepierna, enfundó en sus largas y torneadas piernas una medias de malla y de vena escarchada que recorría desde el talón hasta el borde de la liga de encaje, las abotonó a los ligueros, se ciñó una falda cortica de prenses y una blusita negra traslúcida, sus tremendos encantos surgieron a flor de piel, al descubierto quedaron sus hombros embellecidos de preciosos lunares dispersos en los brotados y redonditos pechos, el cuello lo lució con collares de fantasía, pendió de sus orejas unos grandes aretes, de brazos carnudos y delgados antebrazos los llenó de pulseras que tintineaban con sus movimientos, se ensortijó en todos sus dedos anillos y argollas de lindos diseños, se perfumó con una sobria y delicada fragancia por todas partes y finalmente se calzó unas imponentes sandalias de plataforma cristalina, tacón aguja y sujetadores transparentes, su altura era imponente, se miró al espejo y dejó escapar su linda y picarona sonrisa de buena dentadura, con vanidad y admiración, divisó la irresistible latina, que siempre quiere seducir a los hombres con su porte, sensualidad y glamour femenino; las horas de su jornada de enlucimiento se hicieron largas, pero al terminar un súbito temor invadió su corazón, temblaba de miedo, tuvo instantes de arrepentimiento pero ya era tarde para cambiar de opinión y debía estar dispuesta a enfrentarse a aquel reto.

Se acercó al bar y se sirvió varios tragos de brandy, los tomó de una vez, pues le ayudaban a ponerse muy cachonda, colocó música para avivar su ánimo, de pronto sonó el timbre, era su primer invitado, se presentó al lugar, un apartamento sutilmente decorado, donde se destacaban unos espejos, estratégicamente colocados alrededor de la ancha cama, se saludaron y bebieron unas copas, Miguel un joven de tez trigueña clara, muy bien parecido, un tipo de buena estatura y cuerpo bien conformado, vestido informalmente con jeans ajustados que hacían destacar sus glúteos muy firmes, camiseta ceñida al pecho y zapatos deportivos; enseguida tocaron, apareció un hombre más claro y maduro, Felipe, muy bien vestido, con pantalón y camisa elegante, zapatos finos de cuero; llegó un tercer invitado Andrés, un chico de piel bronceada de muy buena presencia, sorprendió a todos en especial a Cris por su porte y contextura atlética; el cuarto invitado, Manuel, un alto y acuerpado ejemplar de raza negra y finalmente Alejandro un señor blanco, muy bien conservado y apuesto de figura delgada, a pesar de su edad no mostraba sobrepeso, pues su abdomen no era de notarse. Desde el mismo momento que la divisaron se sintieron poseídos por un voraz deseo, de tener al frente semejante hembra vestida supersexy, invitando a ser poseída. Después de saludos, presentaciones, nervios, miradas lascivas y unas copas todo fue silencio, nadie abrió la boca, Cris rompió el hielo y habló de su ambiciosa fantasía que haría realidad, preguntas morbosas se insinuaron de su lujuria y de querer acaparar y aguantar tantas vergas en su culo. Se escuchó una canción género pop-balada, Miguel le pidió bailar, el ya la conocía, pues en otras ocasiones había recibido visitas de éste ocasional compañero de cama, de una vez juntaron sus cuerpos, el percibió como se irrigó su quinto miembro, ella se percató de la hoguera, que calentó su ingle y más lo sujetó. El se afanó a besar su cuello y le chupó el lóbulo de la oreja, juntaron sus bocas y se entregaron en un ardoroso beso, ella sintió un escalofrío, suspiró un poco y le murmuró gemiditos al oído. El turno ahora fue para Felipe, sonó un merengue, la apretujó, su tolete estaba como un riel, atrevidamente escurrió las manos de la cintura a las nalgas, le alzó un poco la mini hasta tocarle uno de los globos, lo amasó ligeramente, pero no pudo ir más lejos pues se terminó el tema musical, así sucesivamente bailó por turnos a cada uno se los rumbeó y a todos los estrujó, se inclinaban hacia atrás, les ponía la entrepierna a nivel de sus notorios bultos, rozándoselos permanentemente, dando y dando vueltas, girando sus caderas como una batidora.

Miguel, su amante, que observaba con atención, deseaba más que nadie, verla gozar, follando con todos los machos presentes y estos eran los afortunados de tal suceso, deseoso de complacerla. Ella se dirigió a su ansioso amante y le comentó en voz baja: ¡Papi, creo que estoy lista! El se sintió abrumado por tal determinación, un sustillo frío invadió su pecho, por la preferencia que ella sentiría por aquellos tipos, poco conocidos, pero pronto lo soportaría, finalmente le dio muestras de consentimiento y él le guiñó el ojo.


Todos ellos le brindaban trago y ella a medias paraba de tomar, en un corte. Cris aprovechó el momento, se levantó en medio de una ligera embriaguez de licor pero si ebria de lascivia, sin embargo consiente de lo que hacía, empezó a danzar, mirándose a los amplios espejos que rodeaban el recinto, quebró sus formas, mostrando lo rica que estaba, reía coquetamente, una hermosa sonrisa, dejó asomar sus grandes y blancos dientes, una gran cadencia la embargaba, al ritmo agitó las caderas, poco a poco de espalda a los sorprendidos espectadores, dobló su provocativo cuerpo, las medias de liga y el elevado calzado, destacaron su moldeada figura, la mini se subió aun más y todos pudieron atisbar sus estilizadas y voluptuosas piernas, el asomo incitante de sus posaderas, cruzadas por las tiras del liguero, dejó entrever la delgada cinta de la braguita que cruzaba el ojete del culito, por varios minutos los deleitó con sus desenfrenados movimientos, cruzó en alto los brazos para sacarse la blusa, afloraron a la luz, sus airosos pechos, de pequeñas areolas cafés y puntiagudos pezones muy dispuestos a todo, como ella lo estaba, al rato de contonearse bajó aún más la minifalda, dejándola caer a sus macizos tobillos, sutilmente sacó los pies, reveló la tanga, que moldeó la forma de sus caderas y por detrás el triangulito clavado en su notoria cola, posó insinuante a aquellos sementales, ávidos de placer, ella se sentía hambrienta, como perra en celo y de entregarse al morbo despertado a los impresionados participantes del acto de strip-tease, sonriendo algo tímida, mirándolos con ojos pilluelos, sacó la lengua, vibrándola como una serpiente y en un gesto se ofreció, acercándose, los hombres se aproximaron al botín, la manosearon y chuparon por todas partes, Miguel comenzó a desvestirse, así mismo lo hacían algunos de los invitados, Cris inició explorando el grueso paquete de Felipe, sacó la palpitante verga del pantalón que intentó safárcelo, mientras el desabotonaba los puños de su camisa, lo besó apasionadamente, chupando sus labios, él respondió, enlazaron sus lenguas fogosamente, ella retiró la boca con el fin de ayudarle a soltar los botones de la prenda, la abrió para quitársela y descubrió un esbelto y velludo pecho, que le provocó chuparlo, lo acarició y lamió paladeando una a una las tetillas, él como pudo desabrochó la correa, soltó el broche del pantalón, tiró del cierre y cayó al piso, desenredó los pies, se quitó las elegantes medias y los zapatos caros, ella se acuclilló, le bajó el pantaloncillo y se apresuró a lamer sus ingles, siguiendo con las bolas, el hombre echó la cabeza hacia atrás, subió la lengua por el grueso tubo, hasta llegar al inflado extremo, que ya emanaba líquidos seminales, su golosa boca se cerró en torno a su cabeza y comenzó a subir y bajar. Cris se incorporó un poco para contemplar el musculoso cuerpo de Manuel, manifestó su agrado, Andrés se sacó la camiseta, ella volteó para apreciar su torso atlético, luego siguió con la mirada a Miguel que con dificultad bajaba los apretados jeans, quedando en un ajustado boxer, Alejandro sobreexcitado apretaba una mano contra la endurecida viga que en su pantalón ancho parecía carpa de circo, Miguel muy arrecho se terminó de quitar el interior y le mostró una hermosa herramienta rosada, gruesa y cabezona, ella lo tomó con una mano, a su vez Manuel le enseñó lo exagerado como estaba dotado y con la otra mano lo enredó entre sus dedos, agitando los penes al unísono, sin descuidó se los mamó a todos, engulléndose hasta dos vergas en su poco ancha pero dilatada boca. Miguel ya desnudo por completo se sentó en una silla muy relajado, sin perder detalle, se masturbaba admirando el ambicioso espectáculo que siempre había soñado. Se dirigieron al cuarto y se sentaron alrededor del amplio lecho, era su hora, se puso en medio de todos, de pronto , Miguel pudo ver como Alejandro desplazó una mano por el firme muslo de su chica, ella abrió un poco las piernas, facilitándole llegar hasta la atascada presa debajo de la pantaleta, metió sus dedos y desenroscó un lindo falo trigueño oscuro, acariciándolo agitadamente, ella tiró los brazos hacia atrás, jadeando con la boca entreabierta, Andrés aprovechó para toquetear una de sus brotadas tetas, inclinó la cabeza para chupársela y con la mano la oprimía, Felipe hacía lo propio con la otra copa carnosa, mordizquiaéndole el pezoncito, mientras tanto Manuel, haciéndole a un lado el cabello, le chupaba y le mordía ligeramente el cuello y la espalda, todo esto la hacían lamentar, de vez en cuando se percataba y miraba con ternura a su extasiado amante, ella se deslizó hasta el borde de la cama , con las piernas bien separadas, Miguel se levantó y se arrodilló de frente, avanzó con su inquieta lengua por la erguida torre, apartó con los dedos suficientemente el panty que cubría un pequeño triángulo de vello rizado negro y empezó a lamer los pliegues que hay por fuera de los testículos, Cris gemía y movía sus caderas, besaba paulatinamente a Andrés y luego a Felipe, rápidamente la ágil lengua de Miguel se deslizó por la esplendorosa y aseada rajita, cruzándola una y otra vez, en delicados círculos de extremo a extremo, era un maestro, el culito se inundaba más y más de saliva; Cris se estremecía más, tomó las manos de Andrés y Felipe, para que le apretaran firmemente los senos, sin dejar de absorber las preciosas colinas de carne maciza, retorcían y mordían sus erguidos pezones, ella oprimió su abundante carne contra la cara de aquel hombre, Manuel vibró en delicados agites en su mano, su erecto superclítoris, Miguel de vez en cuando lo libaba de abajo a arriba, succionaba las bolas y le chupaba la cabeza, ella jadeaba ardorosamente, ante la inusitada dedicación del conjunto de varones, era el preludio de una estremecedora sinfonía, él agarró las caderas y se dispuso a enterrarle su larga lengua en el agujero, al embestirla y las sacudidas sin parar de Manuel en su polla, las contracciones de Cris, aumentaron, se aferró a las sábanas y en medio de los gritos, se vino en un descontrolado orgasmo, llegada nunca vista por Miguel, que se hacía la paja y conteniendo la venida, gesticulada en su rostro, pudo ver como vomitaba la espesa leche y se la engulló sin mediarlo, saboreando sus labios.


Manuel comprendió que era su turno, acostó su cuerpo, que hacía desear a la más resistible y prejuiciosa mujer racista; Cris aún insatisfecha, pues su apetito era voraz, clamoreaba una pinga, con ojos suplicantes, miró a Manuel, ella anhelaba el vigoroso moreno, él yacía inmóvil, ella se despojó de la brasilera, quedando solo con las medias de liga, el corsé de ligueros y las sandalias puestas, lo divisó apetitoso, gatió por entre las macizas piernas, acuciosamente palpó el enorme, obscuro, exótico y enérgico fruto, lo acarició hasta lograr que se desdoblara a su máxima envergadura (25 cm) , se desplazó para colocarlo justo en contacto directo con su gruta y sentir un recio y ardiente fogón , se preparó con sus propios dedos introdujo uno a uno el lubricante, ya estando suculenta la flor, tomó la rígida chimba y se la insertó, gruñó de dolor y lo sacó, sin embargo insistió, se reptó por el empinado tronco y poco a poco se lo devoró hasta el tope, se erguía para cabalgar como una gran amazona en su fuerte caballo azabache, con los ojos humedecidos por las lágrimas, lo miraba con gestos de sufrimiento, se observaba en el espejo, sus párpados y labios se abrían y cerraban; Manuel estiraba sus brazos para apretarle las tetas, se incorporó para chupárselas, luego ella dejó caer su tórax hacia delante, sus pechos contactaron, lo besó ardientemente, mordiéndole suavemente sus abembados labios, él la estrechó entre sus portentosos brazos, entregados en un apasionante idilio. En un descuido de Manuel el vehemente Felipe, aprovechó la posición por ella expuesta para extender por la canaladura del trasero, el lubricante natural que escurría, ungiendo y frotando el dilatado hoyo, tanteando el terreno, Cris se estremeció un poco, el apuntó su poderosa arma hacia el gelatinoso blanco y sin fallar puntería, penetró el culo con sutileza, ella se retorció a la acometida, sintiendo un tirón de sufrimiento que fue transformando en un agradable placer; Cris con gula, indicó a Miguel que se acercara, se acostó un poco de lado y devolviéndole el anterior favor recibido llevó a su boca el tremendo trozo de carne, lo mamó incansablemente, Andrés también se aproximó, se colocó de rodillas, Cris volteó un poco y quedó justo frente a su rostro, como pudo tomó entre sus pequeñas y cálidas manos, le manoseó las pelotas, llevando al chico al limbo, sus sutiles labios trataban de engullírcelas, la lengua de enroscarlos, una y después la otra, los chupó con todas las fuerzas y con las manos los pajeó, ya era una experta en éstas lides, en ocasiones detenía las mamadas , ocupándose de dar culazos. Ahora Manuel que esperaba acostado boca arriba la penetró de nuevo. De pronto Alejandro se acomodó de espaldas a Cris, Manuel la sostenía por la cintura, moviéndose en todos los sentidos cardinales dentro de ella, increíblemente Alejandro logró deslizar su verga por encima de la chimba de Manuel y logró enhebrarla doblemente por un lado del culo, Manuel, sostenía la negra morronga, ayudándose con la mano, para no salirse, se aferró a los cachetes del trasero , ayudando a acelerar sus movimientos, Felipe golpeaba sus nalgas, Cris sudaba a mares, sus gestos y desconcertantes aullidos expresaban las delicias de la más cachonda de las culionas, con su voz aguda y seductora reclamaba: ¡Así! ¡Así! ¡Sí! ¡Si! ¡Más! ¡Más! ¡Ay! ¡Ay! ¡Cománme! ¡Culéenme! ¡Soy la más puta de todas! , como pudo afianzó la boca a los enormes toletes de Miguel y Andrés, todos tenían la leche en la punta, ella se deleitaba de increíble hazaña en los espejos, no detuvo las bombeadas y lo hizo con más ímpetu, los tremores de Andrés , le advirtieron que estaba al borde de una turbulencia, se produjo la primera explosión y brotó crema del dilatado caramelo, tragándosele toda su venida, salvo lo que dejó escapar y que quedó en su cara, limpió con su lengua la compulsiva polla, dejándola sin una gota, el varonil modelo se quejaba sacudiendo su humanidad y quedando fuera de combate. Felipe tampoco pudo aguantar más, dando empujones cada vez más intensos, empezó a gemir y sollozar profiriendo: ¡Me vengo perra! ¡Toma esto por puta! ¡Toma mi leche , zorra!, estos aparentes insultos y los embates violentos de las pulsátiles vergas, Alejandro se derramó dentro de su recto, la arrechó más, haciéndola temblar, en gritos de goce, llorando de dicha; inesperadamente cansada de la posición, ella se dio vuelta y de espaldas se trepó de nuevo sobre la pelvis de Manuel, era una insaciablidad sin límites, agarró el poderoso aparato a la cual ya se había acostumbrado y se lo insertó impacientemente en el enlechado culo, degustando la enorme y reconfortante polla, ella se sentía libertina, perra, puta, sin prejuicios, sin tabúes sexuales que la agobiaran.


Después de un receso siguió echando a andar sus disparatados deseos, con pillos ademanes, aprovechó a Andrés para que la penetrara, pues él le faltaba, Miguel también se aproximó acomodando su verga a la altura de su cara, mientras ella dejó caer el cuerpo y proyectó la espalda sobre Andrés, sintió como la gran mondá llegaba hasta el fondo de su estrecho hoyo, le clavaba sin piedad su garrote con vigor y fuerza, hábilmente sosteniéndose en un brazo, pajeó y mamó alternadamente la pollota de Manuel, él se la restregó y cacheteó en su cara, pronunciándole ¡mama, perra!¡chupa esta verga, mi puta!
¡báñate con mi leche! Estrepitosamente su rostro y su pequeño busto se embadurnaron de cálidos, gelatinosos y lechosos fluidos y otros chorrazos saltaron lejos del alcance de su boca, Cris titilaba de lujuria y no paraba de bramar como leona en estro, chocaba su culo contra el pubis de Andrés, ella manipulaba su clítoris, como sola sabe hacerlo, él le ayudaba a coordinar los movimientos, sosteniéndola entre los glúteos y las piernas, Felipe y Alejandro no perdían instante masturbándose, ella instintivamente apresuró sus arremetidas repetidas veces y en un desquiciado goce de lamentos y espasmos, todos rugieron en un interminable orgasmo catatárico, Cris gritó infinitamente, sus quejidos ascendieron en una fusión sin precedentes, en medio del llanto lúbrico y un delirio febril, acaparó los torrentes de líquidos de los antes espectadores que remojaron y chorreaban por todas partes su cara, cabello, senos y restregándolos por todas las partes del cuerpo visibles, ella les correspondió agitando incontenidamente su trasero, sin parar de frotar su inmenso reemplazo clitorial, con respiración anhelosa, de nuevo apreció perder el sentido, experimentó convulsiones, tembló con sobresaltos, gesticuló y murmuró en sollozos su desesperación, sin darse cuenta, pues aún estaba fuera de sí, sintió que Miguel se le acercó sobreexcitado, que al fin reventó y de su pene expulsó chorros de semen, tibios goterones se posaron en su bronceada piel canela y sin perder más tiempo se acercó a su boca y le gritó: ¡Mi puta, así era que quería verte! ¡ como la más perra de todas las putas! ¡culiándote a varios! ¡ mi perrita! ¡ mi putica linda! ¡trágate mi leche!

Cris, aún desfallecida de su interminable extravío y todos aquellos extasiados invitados a la lujuriosa reunión quedaron rendidos en la habitación, complacidos con la voluptuosidad de aquella hembra varona, exhaustos se relajaron para recobrar el aliento y después de un rato de descanso, algunos se marcharon y otros prosiguieron, escalaron la cima de la sexualidad en ininterrumpidos orgasmos en serie. Esta nueva práctica sicalíptica le dio un nuevo mundo, totalmente sublime de erotismo a ésta chica travesti, su amante y los participantes que pudieron hacer realidad su más anhelada fantasía sexual, esto se ha convertido en un imborrable recuerdo y experiencia que aviva increíblemente sus cogidas, Cris intensificó el deseo por los hombres y aquellos un placer infinito por las chicas del tercer género.

FIN

lunes, 16 de junio de 2008

Una mujer y un travesti


Teníamos tiempo de conocernos. Ella me había encontrado por curiosidad, es decir, encontró mi dirección de correo electrónico y decidió ponerse en contacto conmigo. Cuando coincidimos en el messenger conversamos un buen rato y fue así como surgió esta gran amistad.

Casi hablábamos diariamente y en nuestras platicas comentábamos de todo como las dos grandes amigas que ya éramos. Cuando el tema era el sexo lo hacíamos de una forma completamente abierta y llena de respeto. Cada una de las dos llegamos a confesarnos nuestros secretos e íntimos deseos.

Nunca en mi vida de travesti había tenido una amiga como ella: Sincera, honesta, alegre, respetuosa pero sobre todo Mujer real.

Le gustaba cómo disfrutaba mi travestismo. No había críticas ni burlas. Solo comprensión y complicidad. Por ello constantemente le enviaba fotos y videos en las que siempre me encontraba vestida.

Fue tanto lo que compartimos que comenzamos a tener necesidad la una de la otra. De repente ya no solo queríamos hablar de nuestros deseos sino que ahora queríamos llevarlos a la realidad y satisfacerlos plenamente. Sin embargo teníamos un problema en común: ambas nos encontrábamos en ciudades diferentes. Alguna de las dos tendría que tomar la iniciativa para viajar a la ciudad de la otra.

Pero ocurrió algo que nos iba a permitir llevar a cabo lo que tanto anhelábamos.

Por cuestiones de trabajo tendría que desplazarme a la ciudad en la que ella se encontraba, así que emocionada le comuniqué de mi visita y ambas hicimos los planes necesarios para conocernos personalmente.

Ahora al fin nos encontrábamos allí, en la habitación de un hotel, la cual sería mi casa durante los dos días que iba a durar mi estancia en esa ciudad.

Me estaba deleitando viendo cómo se arreglaba después de que ambas tomamos un baño. Era grandioso ver cómo surgía esa mujer sensual que tantas veces había imaginado y deseado.

Su desnudez me había fascinado, sin embargo, ambas habíamos decidido estar vestidas con lencería que compramos para esa ocasión tan especial.

No podía contener mi emoción y mucho menos mi erección, pero no me moví del sillón en el que me encontraba observando cómo colocaba las medias en sur piernas de una forma lenta, sugestiva, acariciando al mismo tiempo; se colocó ambos zapatos y su figura estilizada me invitaba a acercarme a ella pero me contuve; continuó con la tanga la cual resaltó su bien formado trasero. Ella me miraba de una forma tan sensual, tan provocativa que estuve nuevamente a punto de levantarme para tomarla entre mis brazos y hacerla mía...pero una vez más logré serenarme. Irradiaba sensualidad por todos los poros de su piel.

Finalmente colocó el corsé y perdí de vista sus deliciosos senos. Coloco los broches de sus piernas y caminó contoneando sus caderas hasta donde me encontraba sentado. Quedo frente a mí y sin mediar palabra comenzó a acariciar su cuerpo al tiempo que cerraba sus ojos. Pasaba sus manos sobre ambos senos, recorría su vientre hasta llegar a la entrepierna; luego a sus piernas. Ni que decir cómo me encontraba en ese momento.

Pasados unos minutos se fue volteando de forma lenta hasta que finalmente su trasero quedo frente a mí, era una vista deliciosa, excitante, sentía que no lo soportaría más y me levantaría para tomarla pero decidí respetar nuestro acuerdo. Yo tenía que estar vestida también.

Ella entendió mi situación, no quiso extender mi sufrimiento y fue a sentarse frente al tocador. Comenzó a maquillar su rostro. Creí enloquecer nuevamente al aspirar el suave aroma de sus polvos. Sus ojos quedaron enmarcados por unas suaves sombras de color azul, sus pestañas por el negro rimel y sus labios de un color rojo??.

Se encontraba completamente lista.

Ahora era mi turno de vestirme.

Imité los movimientos de ella y también comencé poniendo las medias en ambas piernas; me calce los zapatos y me acerqué al espejo para ver cómo mi trasero también era levantado deliciosamente. Tampoco ella quitaba la vista de mi figura. Continué con la tanga, sin embargo no lograba acomodarla por causa de la erección. Seguí con el corsé y al terminar de acomodarlo coloqué el par de senos postizos.

Estaba casi por terminar. Antes de sentarme frente al tocador para que ella me maquillara decidí imitar también las caricias sobre mi cuerpo hasta quedar también de espaldas hacia ella. Ya las ansias eran muchas. Terminó de maquillarme y por último colocó la peluca finalizando por completo nuestro arreglo.

No había palabras. Todo lo realizamos como si hubiera sido perfectamente ensayado.

Ambas estábamos decididas a realizar nuestros más profundos deseos. Yo me me iba a encargar de satisfacerla plenamente y ella haría lo mismo por mí.

Y esto fue lo que ocurrió.

Estaba de espalda, frente a mí. Mis ojos la recorrieron de arriba abajo. El corsé y las medias le ajustaban perfecto. Toda su figura me excitaba. Sin embargo lo que más atraía mi atención en ese momento fue su trasero. La diminuta tanga lo hacia verse enorme. Los zapatos, altos, lo levantaban de una forma deliciosa. Mi respiración se agitaba poco a poco y mi miembro, erecto por completo, me causaba un ligero dolor al estar aprisionado por la tanga.

No pude esperar más. Me acerqué lentamente a ella y agachándome un poco coloqué mis manos en su cintura y deposité un beso en su hombro derecho. La escuché gemir y continué arrastrando mis labios por sobre toda su espalda desnuda hasta llegar a su otro hombro. Su respiración se fue agitando.

Arrastré mis labios sobre su cuello y al llegar a su oído saqué mi lengua para lamer la parte posterior del mismo. Ladeó su cabeza y comencé a dar pequeñas mordidas en su oído. Al tiempo me acerqué más logrando colocar mi pene enmedio de sus nalgas. Ella, al sentirme, dejo escapar un delicioso y prolongado gemido. Acto seguido comenzó a empujarse hacia atrás una y otra vez. Yo no dejaba de morder y soplar en su cuello y en su oído.

Pasado un rato empezó a mover sus caderas de un lado a otro permitiendo que mi pene se arrastrara sobre toda la extensión de sus nalgas. La tanga estaba bañada de mis líquidos. Me retiré y pude ver como en sus nalgas quedaban rastros de los mismos.

La fui volteando lentamente hasta que ambos quedamos de frente. Pegamos nuestros cuerpos y buscando nuestras bocas nos fundimos en un beso prolongado y profundo. Mi lengua jugaba con la de ella. De vez en vez mordía sus labios. Mis manos recorrían sus senos y al estar sobre ellos los estrujaba con algo de rudeza. Finalmente las llevé hasta sus nalgas y de igual manera las estrujé violentamente. No dejábamos de besarnos. Pero ahora ella había tomado mi pene y lo restregaba sobre su sexo. Dejé que ella hiciera.

Al fin nos separamos y ella, tomando la iniciativa, comenzó a besar mi cuello bajando lentamente sobre el pecho y el vientre hasta que finalmente quedo hincada frente a mí. Sabía lo que deseaba y mi dispuse a disfrutar.

Comenzó a besar mis piernas mientras una de sus manos acariciaba mi pene. Llegó a una de mis ingles y sacando su lengua la recorrió de arriba abajo. Mi pene era acariciado a su vez por una de sus mejillas. La tanga ya me molestaba y ella, adivinando mi situación, la retiró con una mano liberando el miembro el cual brillaba por todos los líquidos derramados.

Me miró felinamente y sin esperar más tomo mi pene y acercando su boca depositó un prolongado beso en la punta del mismo. Me estremecí cuando comenzó a girar su lengua sobre la punta. La miré a los ojos y su mirada era de placer y lujuria. Estaba encantada con lo que me estaba haciendo. Apoyo sus manos en mis muslos y abriendo su boca fue engulliendo lentamente mi pene. Lo disfrutaba centímetro a centímetro. Yo veía cómo desaparecía en su boca y eso incrementaba más mi erección. Su boca era cálida y suave.

No había vello en mi entrepierna por lo tanto fui testigo cuando mi pene desapareció por completo dentro de su boca. Se quedo completamente quieta sorprendida de lo que estaba haciendo, disfrutando el sabor del miembro.

Y comenzó la retirada haciendo una leve succión a medida que el miembro salía de su boca. Mis piernas amenazaban con flaquear por la gran excitación que sentía. Pensé que se retiraría por completo pero no fue así, nuevamente la introdujo en su boca repitiendo la acción un buen número de veces.

Tenía su cabello recogido con una cinta. Tuve que tomarla del nudo de la misma para indicarle que se detuviera. Sentía los espasmos previos a una gran eyaculación. Ambos nos detuvimos unos minutos hasta que sentí que la eyaculación estaba controlada. Fui yo quien comenzó el movimiento de mete y saca en su boca. Fue otro momento cachondo ya que la tenía tomada del cabello mientras ella amoldaba su boca sobre el pene para no lastimar con los dientes.

Finalmente me detuve y la ayude a incorporarse. Cuando ambos quedamos de frente nos fundimos en otro prolongado beso. Su boca tenía el sabor de mi pene el cual disfrute enormemente.

La retiré y le pedí que subiera en la cama y se acostara boca abajo. Le pedí que se relajara. Así lo hizo y también yo subí a la cama colocándome por encima de ella en cuatro manos. Me agaché un poco y volví a besar su espalda desnuda al tiempo que acercaba mi pene por enmedio de sus nalgas. Nuevamente ese gemido de placer. Dí un paseo sobre toda su espalda bajando hasta llegar a sus nalgas las cuales besé y mordí sin tregua. Mi pene chocaba con una de sus piernas dejando rastros de saliva y de sus propios líquidos en la media que tenía.

Y llegó el momento en que le pedí que se incorporara un poco hasta quedar empinada. Quería contemplar su trasero. Acariciar sus nalgas, verlas divididas por la tanga. Quería retirar la tela que se perdía entre ellas para picar su ano con mi lengua mientras ella me ayudaba con sus manos. Quería disfrutar su aroma. Quería escucharla gemir de placer.

Y así fue hecho. Y así ocurrió.

Se hizo hacia delante y se incorporó. Y mirándome con deleite me pidió que me acostara boca arriba.

Estando acostada se acomodó de tal forma que nuevamente su rostro quedó a la altura de mi pene. Lo tomo con una mano y comenzó a pasarlo sobre todo sus rostro, sus cejas, sus mejillas, su nariz. Sin más lo introdujo nuevamente en su boca. Lo metía, lo sacaba, lo recorría con la lengua, besaba mis testículos. Ensalivaba el pene, lo masturbaba, lo mordía levemente con sus labios hasta que finalmente se retiró y descubriendo sus senos tomó mi pene y lo restregó en sus pezones, uno a la vez.

Era delicioso verla satisfaciendo su deseo. De repente se retiraba y volvía a ensalivar mi pene para pasearlo sobre ambos senos. La detuve y la acerqué de manera que pude besar sus senos y morder sus pezones los cuales tenían el sabor de mi miembro.

Era el momento de excitación que estaba esperando, no haríamos nada en lo que ella no estuviera de acuerdo pero sin más le dije la frase más llena de sinceridad de ese momento: Quiero que seas mía.

No dijo nada. Solo se escuchaba nuestras respiraciones agitadas.

Acto seguido se alejó un poco y se acomodo de manera que su sexo, aún cubierto por la tanga, comenzó a restregarse sobre el miembro. Sentí su tanga completamente humedecida por sus fluidos. Y el aroma de estos exacerbo aún más mis sentidos.

Por fin se detuvo y mirándome fijamente comenzó a retirar la tanga de su sexo. No hubo más preámbulos. Cuando la hubo retirado toda se acomodo por encima del pene y tomándolo con una mano colocó la punta a la entrada de su vagina. Las dos estábamos emocionadas, nuestros corazones latían fuertemente...y comenzó el recorrido del pene al interior de su sexo. Era fabuloso sentir como invadía su vagina, suave, cálida, completamente lubricada; hasta que sentí que sus nalgas descansaban en mis muslos. La penetración era completa y el momento muy sublime.

Abrimos nuestros ojos, nos miramos; levanté un poco las piernas y ella pudo acomodarse de forma que se inclinó y nos fundimos en otro beso prolongado. Coloqué mis manos sobre sus nalgas y las recorrí hasta donde pude. Elle comenzó a girar sus caderas mientras que yo apoyaba mis piernas en la cama para empujar hacia arriba. Nuestros movimientos, ya sincronizados, se hicieron frenéticos.

Pase mis manos a su espalda por encima de sus nalgas de forma que tuvo que inclinarse un poco más permitiendo que la penetración se hiciera más profunda. Al mismo tiempo sus senos quedaron al alcance de mi boca y sin dudarlo comencé a pasar mi lengua por sus pezones, después los mordí suavemente, luego los succioné. El aroma de su cuerpo y el sabor de su piel me enardeció más.

Volví a sentir nuevamente los espasmos previos a la eyaculación, sin embargo ella llegó primero que yo al clímax Gemía placenteramente mientras comenzaba a escurrir hacia mi bajo vientre los fluidos de su orgasmo. Yo empujaba con fuerza hacia arriba mientras ella se descargaba por completo. Contuve mi respiración para evitar mi eyaculación. Mi plan era otro.

Se encontraba extenuada. Se recostó sobre mí y ambos nos prodigamos un sin fin de caricias y besos. Sentía mi pene más grande de lo normal.

Pasados unos minutos acerqué mi boca a su oído y agradecí el momento, luego le pedí se desprendiera de mí. Pude ver mi pene completamente bañado por sus fluidos. Me incorporé y bajando de la cama le pedí me mostrara su trasero. Ella lo hizo empinándose delante de mí. Acerqué mi rostro y haciendo la tanga a un lado me dediqué a picar su ano con la lengua. Ella me ayudó tomando sus nalgas y abriéndolas para mí. Nada impidió que mi lengua penetrara su ano. Podía aspirar el aroma de su sexo. Con un dedo tomé un poco de ese fluido y lo llevé a su ano para meterlo poco a poco.

Al ver como desaparecía por completo me acerqué a una de sus nalgas y la mordí al tiempo que sacaba y metía el dedo rápidamente. Volví a escuchar ese delicioso gemido.

No pude más. Saqué el dedo y tomando mi pene lo dirigí a su ano, lo coloqué a la entrada del mismo y comencé a empujar suavemente. La punta se abrió paso sin problema, sentía la presión de su ano. Decidí penetrarla centímetro a centímetro. Quería que sintiera el placer de ser invadida por detrás. Que se olvidara del mito de que es algo muy doloroso. Para eso nos ayudó la lubricación previa.

El recorrido del miembro era lento, suave, pausado; ella soltó sus nalgas y fui yo quien las abrió nuevamente para dirigir la penetración. Sentí que no tendría que arremeter su trasero, nuevamente los espasmos de la eyaculación se hicieron presentes. Continué penetrando sin detenerme hasta que finalmente quedé pegado a s cuerpo. Solté sus nalgas y me aferré a sus caderas atrayéndola hacía mí. Solo unos cuantos movimientos bastaron y comencé a eyacular dentro de ella, quien al sentir mis espasmos, comenzó a gemir nuevamente.

Pasados unos minutos comencé la retirada. Mientras lo hacía acariciaba sus nalgas, sus caderas y su espalda hasta donde podía. No apartaba mis ojos del miembro que aparecía poco a poco aún brilloso por todos los líquidos derramados.

Cuando se sintió completamente libre se recostó boca abajo en la cama y yo de inmediato hice lo mismo quedando a su lado. Nuestros rostros quedaron de frente y no hicimos más que mirarnos tiernamente.

miércoles, 11 de junio de 2008

Un relato mas

Desperté con dolor de cabeza, me costó darme cuenta donde me encontraba, era mi habitación, en el pequeño apartamento que rento desde hace mas de un año, donde me mudé en busca de mejores oportunidades. Tenía un buen trabajo, pero gastaba mucho en divertirme, por lo que me había estancado allí, más allá de que me daba el gusto de tenerlo bien amueblado y con cierto nivel, como me habían comentado varias de mis ocasionales compañeras.

Me senté en la cama como pude y me sentí enfermo, había bebido como un cosaco la noche anterior y la juerga me pasaba factura. Busqué a tientas las aspirinas en la mesa de noche y las tragué sin agua.

Me levanté y me arrastré hacia el baño, el agua de la ducha me revivió lo suficiente como para concentrarme y recordar que era sábado en la mañana, lo bueno era que no trabajo los fines de semana.

Me preparé un café instantáneo bien cargado y me puse a rememorar los hechos de la noche anterior.

Recordaba muy bien haber ido a un pub en los suburbios, algo nuevo que leí en una propaganda que me dieron en la esquina de mi oficina. También recuerdo la rubia tetona que me miraba y con la que bebimos las primeras copas, antes que me dijera que había llegado un amigo y lamentaba tener que dejarme así. Con gran esfuerzo vino a mi memoria que continué bebiendo como si tuviera mucha sed, pues fue algo que me dijo una chica que llegó a la barra, con la que sé que mantuve una conversación larga. Recuerdo que era atractiva, su sonrisa, su clara mirada y su paciencia, dado que yo esta bastante borracho, y sin embargo ella reía con mis ocurrencias.

Ya lo recordaba, al ponerme en un taxi, ella había deslizado un papel en el bolsillo de mi chaqueta. Me puse de pié de un salto y en cuatro pasos llegué hasta mi chaqueta, efectivamente allí estaba el papel, tenía un nombre y un número de teléfono móvil.

Traté de recordar más de nuestra conversación, leí su nombre, Luisa. Era alta, delgada sin ser flaca, pelo negro cortito, que dejaba ver un cuello largo y apetitoso. Nariz recta, un poco larga, labios carnosos, dientes grandes y blancos que brillaban con cada sonrisa, ojos marrones expresivos. Era muy sexy, sus pies era lindos, con deditos perfectos y apetitosos, uñas pintadas en rosado, unas pantorrillas firmes que dejaban ver sus pantalones pescadores. También recuerdo que tenía un culito redondito, con caderas de adolescente. Y unos pechos firmes pero chicos, dado que parecía no usar sostén, se notaban claramente sus pezoncitos delicados.

Tenía memoria fotográfica, pero no me sentía seguro de la conversación, ahí habían muchos huecos. No importaban mucho me dije, dado que si me había dado su teléfono significaba que no había cometido ninguna barbaridad.

Una cerveza helada me ayudó a ordenar mis ideas, la llamaría y vería que pasaba con esta Luisa, dado que me parecía un buen levante y no olvidaba que se había tomado la molestia de ponerme en un taxi.

Digité el número y esperé, sonó un buen rato y no obtuve respuesta, no se me ocurrió nada inteligente, así que no le dejé mensaje.

Encendí la TV y me puse a ver fox sport, había un resumen de lo mejor de la semana.

El teléfono me sobresaltó, estiré la mano y atendí.

- Hola! Dije sin dejar de mirar una encestada de la NBA.

- Hola, alguien me llamó de ese teléfono. - Dijo una voz de mujer un poco grave.

- Oh! Sí. - Era ella - Eres Luisa? - Pregunté con cierta alegría.

- Si, quién eres tú? - Dijo ella.

- Roberto, creo que ayer nos conocimos y me terminaste poniendo en un taxi. - Dije para orientarla.

- Claro, estabas bastante mal, pero siempre fuiste caballero, amable y galante. - Dijo con cierta solemnidad.

- Pues, creo que conozco a ese hombre. - Contesté y la oí reír.

- Sin duda eres él. Cuéntame, en que andas? - Dijo ella con naturalidad.

- Antes que nada disculparme, y luego interesarme por lo que harás esta noches y si quieres salir conmigo a algún lugar donde no haya mucha cerveza. - Contesté.

- No tienes que disculparte, a veces pasa. Respecto a salir… Difícil encontrar un sitio donde haya poca cerveza… Pero lo podemos intentar. - Dijo risueña.

- Yo me ocupo de eso, aunque no tengo idea de lo que podemos hacer, y soy muy sincero. Solo dime donde te paso a buscar. - Apuré la marcha.

- Nos encontramos en el pub de ayer y después vemos, a las 10 estaré allí. - Contestó.

- OK, tenemos una cita. - Afirmé por las dudas.

-Dalo por seguro. - Dijo ella antes de cortar. Nos despedimos y me quedé pensando en la conversación. Había sido más que fácil, me sonreí sorprendido.

Busqué algo de comer, el dolor de cabeza ya era parte del pasado, no se fueron las aspirinas o Luisa. Luego me acosté a dormir un rato más.

Como a las 6 de la tarde me levanté recuperado, empecé a ordenar el apartamento, cambié las sábanas por si hoy volvía acompañado. Dejé todo en perfecto orden, puse desodorante de ambiente por todos lados. Entré al baño, me afeité a fondo, recorté los pelos de mi nariz, y me dí una ducha larga y reparadora.

Me puse mi boxer blanco nuevo, marcaba bien mis genitales y destacaba mi estado físico. Yo era alto y tenía el cuerpo musculoso, mi nariz era la de un boxeador pero mis ojos celestes y mi sonrisa seductora la disimulaban, yo sabía bien que el conjunto hacía estragos entre las chicas. Me cepillé los dientes, me peiné cuidadosamente, a pesar no de no tener largo el pelo, sonreí y el espejo me devolvió una imagen perfecta de futuro éxito. Me vestí con una camisa gris sin cuello, un pantalón negro y una chaqueta negra. Me perfumé y miré el reloj, aun me quedaba como media hora antes de salir. Bajé a la calle, en la esquina compré goma de mascar y cigarrillos, encendí uno y disfruté la brisa primaveral. Un par de chicas jóvenes me sonrieron al pasar frente a mí y yo disfruté el momento, todo me indicaba que iba a ser una gran noche.

Detuve un taxi y le indiqué donde iba. Llegué como 15 minutos antes, miré en todas direcciones y crucé en dirección al local. Entré y me senté en la barra, de forma de poder ver la gente que ingresaba, había bastante gente, bebían y charlaban animadamente, la música era animada pero nadie bailaba.

Bebía agua mineral, no iba a cometer dos veces el mismo error, el barman me miraba y se sonreía. Había una chica negra que le chupaba el lóbulo de la oreja a un chico pelirrojo, que reía entusiasmado, la escena me excitó un tanto. La chica me miró mientras su lengua seguía jugueteando con la oreja del chico. Sonreí, le guiñé un ojo, y ella me sacó la lengua, y no pude dejar de sonreírme.

- Oye, será posible que persigas a todas las chicas, sin importar que estén acompañadas. - Me sorprendió Luisa mientras me tomaba por un brazo.

- Te aseguro que soy inocente, era ella la que me miraba. - Dije cuando giraba y quedábamos frente a frente.

Luisa me besó en la mejilla delicadamente y fue como si una corriente eléctrica recorriera mi cuerpo. Su perfume era muy rico y ella lucía sencillamente espectacular. Lucía una musculosa amarilla, sin sostén, que recortaba sus senos firmes y redonditos, que dejaba su ombligo al aire, una pollera blanca arriba de la rodilla, unas sandalias blancas que dejaban sus hermosos pies y sus sensuales deditos en exhibición.

La observé unos instantes y le dije que estaba hermosa, ella sonrío y me agradeció. Al mirarla pensé que tendría unos 25 años máximo, tenía una piel perfecta, lozana, sus facciones es lindas, su cuerpo armónico y sus movimientos sensuales, parecía moverse sin esfuerzo, con tanta naturalidad.

- Deja de mirarme así, me vas a devorar acaso? - Dijo sin dejar de sonreír, mientras se sentaba en la barra, al hacerlo su falda dejó ver dos hermosas piernas torneadas y unos muslos firmes y sugerentes.

- Es que me hipnotizas. Eres bella, sexy, y para colmo te mueves de una forma tan sensual que me mareo. - Dije mientras simulaba un mareo.

- Déjate de tonterías e invítame con un margarita. - Dijo mientras cruzaba las piernas. Yo fingí seguir el movimiento con la cabeza y estallamos en risas.

Ordené un par de tragos y conversamos animadamente, reímos con nuestras ocurrencias. En determinado momento Luisa me preguntó por que la había llamado, yo fingí pensarlo un rato, y le dije que era un secreto y me acerqué a ella. Casi con mis labios rozando el pabellón de su oreja izquierda, le dije en un susurro.

- Eres bella y muy excitante, se me ocurrió que existe química entre la bella dama y este caballero. - Dije de la forma más sensual que pude.

Ella no se separó de mi, pero percibí que sintió las cosquillitas que yo busqué hacerle con mi susurro. Fue su turno y sentí el roce sutil de sus labios y su aliento en mi oído cuando respondió.

- Pensé que no te ibas a decidir más.

Mi mano tomó delicadamente su brazo mientras giré mi cabeza con lentitud y mis labios llegaron a los de ella, y mientras nuestros ojos se miraban momentáneamente, la besé despacio, suave, y sentí como se aceleraba mi corazón.

Nuestros labios se fundieron y nuestras leguas se exploraron con delicados y sensuales movimientos. Fue un beso tremendamente caliente, tan suave y tan excitante que se me endureció mi miembro de inmediato. Su rodilla tocó mi miembro y se quedó allí sin inmutarse. Le besé el cuello apenas y ella suspiró suavemente.

- Me encantas, y me re excitas, pero debes saber algo antes de continuar. - Dijo Luisa sin dejar de disfrutar mis besos.

- Dime lo que quieras, pero nada va a cambiar mi idea de lo que aquí pasa. - Dije y mi mano derecha acaricio su cintura desnuda y bajo hasta su nalga izquierda, que era firme como la imaginé.

- Soy transexual. - Dijo mientras sentía como se erizaba con mis suaves caricias.

- En serio? No se nota. - Dije excitado.

- Se notará, créeme. - Dijo mientras sus nudillos rozaban mi miembro.

- Nunca conocí a ninguno, y la verdad es que me gustas demasiado. - Dije mientras mi excitación superaba mi capacidad de pensar.

Sabía que existían, nunca había estado con uno, y no tenía nada en su contra, siempre pensé que eran chicas, pero sabía que no en forma completa. Tampoco me habían interesado, así que no sabía muy bien como seguiría la historia, pero no deseaba detenerme, quería tener sexo con aquella hermosa chica, fuera lo que fuera, ya vería si valía la pena o si era un error. Lo que si estaba claro era que si no probaba siempre me quedaría la duda.

- Decídete antes de ir más lejos. - Sugirió con voz excitada.

- Tienes una picha entonces. - Dije mientras la besaba en la oreja y acariciaba su muslo desnudo.

- Si tuviera dos trabajaría en un circo. Quieres tocarlo? - Dijo Luisa susurrándome al oído.

- No me dejas opción. - Contesté cuando noté que ella separaba los muslos lo suficiente para que yo deslizara mi mano, y así lo hice. Acariciando su muso, me aventuré y en lo que pareció un camino interminable, llegué hasta su entre pierna y las yemas de mis dedos tocaron un pene apuntando hacia bajo, que sin estar duro completamente, sin dudas tenia vida, y un tamaño interesante. Lo recorrí con la punta de mis dedos, era largo y estaba inquieto, lo sentí crecer un poco. Maniobré con su tanga y lo liberé. Luisa se estremeció y yo lo tome con suavidad, cerré mis dedos alrededor. No dejaba de besarla.

- Hay amor! Me encanta lo que me haces. - Dijo suspirando un susurro en mi oído.

- Pues dejémonos de perder tiempo. - Sugerí

- Vámonos, llévame a algún lado, no aguanto más. - Pidió en una voz casi inaudible.

Mientras pagaba la cuenta, Luisa fue al toalet. La vi. salir sonriente, la abracé y salimos del local entusiasmados. Paré un taxi y marchamos a mi lugar. En el camino nos besamos con ganas, y nos acariciamos conteniendo nuestros instintos.

Al llegar, abrí la puerta y nos enredamos en un abrazo y mil besos. Nuestras manos recorrían nuestros cuerpos con la curiosidad de los desconocidos y la ansiedad de los necesitados.

Pasamos a la recámara y nos dejamos caer en la cama. Yo giré sobre ella y la besé con deseo. Su cuerpo era firma y cálido, su piel suave y excitante, su boca húmeda y adictiva. Recorrí sus nalgas y muslos, ella gemía y sonreía disfrutando mis caricias.

En determinado momento me detuve y le dije que se separara. Ella se sorprendió y se separó con cierta turbación.

- Luisa, párate y desnúdate para mi. Toda desnuda, te quiero ver tal como eres. Por favor. Luisa sonrió tranquilizándose, se paró decidida y me miró sonriente. Sus manos tomaron su musculosa y la hicieron deslizarse sobre su cabeza. Observé con atención su torso desnudo. Sus senos eran redondeados, firmes y tenía unas aureolas oscuras y unos pezoncitos pequeños y duritos. Su vientre era plano y su ombligo un botoncito perfecto. Me miró y yo levanté el pulgar aprobando lo que me era mostrado.

Sus manos buscaron el cierre de la falda y la bajo por sus muslos hacia abajo, le costó un poco, pero luego de pasar por las caderas cayó al suelo. Tenía una caderas adolescentes, pero sus piernas eran un monumento a la perfección, muslos firmes y pantorrillas delicadas y torneadas, era sumamente sexy.

Sonrió y esperó por mi. Pulgar arriba y con un ademán le indiqué que removiera su tanga. Ya había notado que tenía algo que abultaba y eso quería verlo con atención. Ella colocó sus pulgares por debajo de la tela de la tanga, uno a cada costado y moviéndolos alternativamente la fue bajando lentamente. No era una gran stripper pero estaba tan excitado que me encantó su estilo.

Lo que ansiaba ver no se hizo esperar, cuando su tanga se bajó completamente su miembro semi erecto apareció magnífico. Lo tenía largo, aunque delgado, su cabeza era redonda y se destacaba frente a la delgadez del mismo. Sonreí y le hice señas para que se acercara a mí. Su verga quedó a la altura de mi boca. La miré divertida y ella me miró expectante.

Su figura era perfecta a mis ojos, hermosa, lozana, suave, delicada, esbelta, sexy. Me encantó lo que veía, me excitó tanto como jamás lo imaginé. Nunca había estado con una chica así, ni en mis sueños más lascivos. Sin ser homosexual ni bisexual, y sin desearlo tampoco, estaba frente a una chica tan especial que no la vi. más que como esa chica llamada Luisa que me excitaba y estaba deseosa de corresponderme. No tuve que pensarlo, no dudé, no tuve que darme ánimos ni nada así, apenas terminé de ver aquel cuerpo tuve la certeza de que era lo que deseaba y que iba a ser una experiencia única y de la que no me arrepentiría.

Abrí mi boca y mi lengua lamió el glande y Luisa gimió sorprendida. La agarré con mi mano derecha y me la metí en la boca. No me imaginaba lo que era chupar una polla, pero apenas la tuve en la boca supe que era exquisita. Me encantó, era lo máximo, me entusiasmó tanto, que no pude dejar de succionar, de lamer, de morderla con ternura, de besar aquel trémulo trozo de carne. Sentí como aquella flexibilidad inicial se transformó en firmeza y posteriormente en dureza, se le puso rígida como una estaca. Se la mamé tanto que ni se imaginan. Le amasé los testículos y le apreté las nalgas con tantas ganas que más tarde vería los moretones que le había producido.

Mi verga se puso igual de dura y Luisa me separó. Se apoderó de la iniciativa y me desvistió rápidamente, me dejo desnudo y se sacó las sandalias.

Yo no podía con mis ganas, y en un descuido le manotee uno de sus pies y lo entré a besar, ella suspiró de placer. Su otro pie buscó mis genitales y empezó a acariciarme con él.

Le lamí el pie, le succioné sus deditos y mordisqueé sus yemas. Me encantaba todo aquel cuerpo suave, firme, tibio, que trasmitía deseo y pasión, ganas de comerla completa, y así lo hacía. Subí por sus piernas, llegue a sus muslos, usando mi lengua para lamerlos, mientras ella se estremecía de placer. Le chupe la polla con suavidad, y profundidad, le manoseé todo, sus testículos, sus nalgas. Ella separó las piernas y yo le mandé lengua atrás de las bolas, y levantándole las piernas le lamí el culito rosadito. Me encantó su reacción, sus gemidos, suspiros.

Me alcanzó una crema y le unté el ano, ella me unto la verga, estábamos tan excitados que se notaba en nuestra imprecisión de movimientos. Luisa se puso en 4 patas y con su mano guió mi penetración. No me dejó empujar, sino que me obligó a ir muy despacio. Apenas pasó mi glande, sentí como su culito se cerraba sobre mi polla. Me dejó avanzar despacio hasta que la tuve toda adentro. Su interior era calido y se cerraba sobre mi miembro como un guante a su medida.

- Cógeme amor. - pidió apoyándose en sus manos y antebrazos, a la espera de mi mete-saca.

Respondí follándola con suavidad, recorría su interior sin apuro, con firmeza, experimentando el sencillo placer de una rica follada de culo. Quién no sabe a lo que me refiero?

Me esforcé por hacerlo bien, progresivamente, despacio, dando y obteniendo placer, estudiando sus reacciones, si gemía, si se agitaba, si empujaba hacia a mí, trataba de lograr la perfección del placer. Luisa jadeaba y se afirmaba en la cama, mientras yo la follaba con decisión, disfrutando el culito caliente de aquella dama hirviente.

Me encantó el ritmo que alcanzamos, la sostenía por la cadera y sus nalgas chocaban contra mi en cada embestida. Luisa se deslizó hacia adelante hasta quedar acostada sobre su vientre, y yo la seguí sin perder el contacto de la penetración. Mi pecho contra su espalda, mi verga profunda en su culo, mis muslos sobre los de ella. La abracé por debajo de sus brazos y le agarré sus tetitas duritas, no eran de silicona y eso me excitó más.

Le empecé a besar la nuca y detrás de sus orejas, sus hombros y omóplatos, mientras la seguía follando sin apuro. Ella movía su culo hacia arriba para lograr más profundidad y firme contacto de mi verga con su interior.

Era divino, una experiencia única, excitante, nos perdíamos en la locura del sexo y la pasión. Disfrutábamos a pleno la follada. Sentí necesidad de follarla más fuerte, me iba a correr, ella abrió las piernas para que la penetrara mejor. La follé con locura, jadeábamos y gemíamos como bestias. Me corrí con una tremenda fuerza, 4 o 5 contracciones para llenarle el hoyito con mi semen. Seguí dándole bomba y las contracciones siguieron, Luisa gemía como un animal, y yo jadeaba como loco.

Ya sin fuerzas, y agotada la tensión me dejé descansar sobre ella. Ambos respirábamos con dificultad, debido al esfuerzo. Le besé la nuca y ella giró la cara, y le pude besar la comisura de los labios.

- Me encantó. - Dije jadeando.

- Me enloqueces. - Respondió ronca de pasión.

Nos pusimos de costado, y la abracé con ternura, ella se acurrucó contra mí. Nos dormimos así, soñando sin temores, liberados en nuestra espontánea desnudez, por la mutua respuesta al placer, por la tranquila satisfacción.

Al despertar disfrutamos al tomar conciencia de la calidez de nuestros cuerpos, de la ternura del abrazo, del sincero deseo, de la mutua correspondencia. Luisa me miró.

- Me hiciste correr mientras me follabas. - Me dijo risueña y mimosa. Bajé mi mano hasta su miembro, sentí la viscosidad del semen que aun no se había secado del todo. Noté que esta medio erecto y me sorprendí. Estaba claro que había que hacer algo al respecto, el mío se ponía erecto también correspondiendo al de Luisa.

Nos besamos apasionadamente y nos dejamos ir sin remordimientos, recién empezábamos, la noche era joven y el domingo tenia muchas horas, luego ya veríamos. Ya lo veremos en la próxima historia.

jueves, 5 de junio de 2008

HISTORIAS DE TRAVESTIS III


Una Mujer Trans de Verdad


Como empecé, pues recuerdo que cuando tenia aproximadamente 11 años mis padres me dejaban cuidando el negocio en las noches, y allí empecé a sentirme mujer
En las noches yo empecé a acariciarme el cuerpo a tocarme el culo así sentí un gran placer al tocarme el ano con el dedo poco a poco con la ayuda de un poco de saliva iba introduciendo mis dedos dentro mió.

Me gustaba desnudarme toda yo completa en la cama y acariciarme toda sobre todo los pechos y la cola, poco a poco los dedos ya no me satisfacían, empecé a buscar cosas que se parecieran a un falo, así conseguí primero unas velas de varios grosores empecé con el mas delgado con la ayuda de un lubricante empecé a introducírmelo cada vez mas profundamente, estas velas tenían un promedio de 12 centímetros los cuales introducía con un placer único así poco a poco cambiaba de grosor hasta llegar al mas grueso que debía tener unos 4 centímetros de grosor que me entraban con placer casi sin dolor cuanto mas lubricado y dilatado estaba era mas agradable.

Así pase mis primeros años de mujer de querer ser poseída por un hombre con un falo inmenso, luego conseguí un consolador pero este no me satisfacía así que tuve que buscar cosas que me hicieran sentir lo salvaje del sexo anal, cada vez quería algo mas largo y sobre todo mas grueso, probé con todo tipo de cosas y materiales, pepinos, plátanos, frascos de champú, desodorante o yo mismo los tallaba en diferentes materiales cada vez mas gruesos, los amarraba en algo que se asemejara a un cuerpo y me sentaba encima y que placer sentía hasta hoy ansió volver a esto juegos, los colocaba en una silla otra la ataba en una pared a veces ataba 2, 3 o 5 en distintos sitos y me imaginaba que era una perra o una puta mientras tenia una en el culo bien clavada las otras las mamaba como loca así cambiando de lugar me ponía en diferentes poses, ya parada, de cuatro patas, piernas para arriba de espalda me entregaba en todas las formas que pudiera incluso llegada al sadomasoquismo yo solo.

Lo que mas quería era vestirme como una mujer y así empecé primero con la ropa de mi madre y de mis hermanas a las cuales les sacaba algunas prendas y en mi intimidad me vestía con medias de seda, portaligas braguitas bien apretadas cuanto más pequeñas mejor brasieres iguales, vestidos ceñidos, o mini faldas polos pequeños etc. Me maquilla me pintaba me colocaba una peluca pero solo era para mi mas no podía salir, pero así vestida me entregaba a mis penes que tenia ocultos o camuflados en mi cuarto.

Hasta que por fin pude realizarme como siempre quise esto fue cuando cumplí los 17 años pues termine el colegio y tuve que irme lejos de mi casa para seguir con mis estudios y mis sueños, gane una beca para lo cual me tuve que esforzar mucho pues quería salir de mi pueblo como sea por mis sueños de ser mujer en todo su esplendor.
Esta beca me llevo a Brasil donde llegue con todo mi arsenal de penes, tuve que estudiar para poder vivir mientras conseguía dinero pues esta beca era completa. Pero no me interesaba para nada los estudios mi mente estaba puesta ser mujer.
Así que gracias a unos amigos conseguí un buen trabajo que primero me permitió conseguir donde vivir y sobrevivir.

Los dos primeros años ahorraba y compraba toda la ropa hermosa que quería de mujer por supuesto de día trabajaba como burra y de noche gracias alas amigas que conocí me sentía mujer, bueno valga la pena decirles que en ese entonces tenia un cuerpo bien delgado y fino cuando me transformaba nadie creía que debajo de toda esa bella ropa había un hombre oculto todos creían que era una mujer de verdad aunque yo si creía.

De noche me vestía lo mas atrevida que pudiera me depilaba toda me colocaba unos interiores de colores hermosos muy pequeños unas minifaldas y unos top pequeños, me arreglaba de la mejor manera ya no usaba pelucas pues mi cabello ya era el mió, el cual lo cuido muy bien.

Con el ahorro que conseguí me puse en manos de un medico para que me convirtiera en mujer primero me dio hormonas para que mi cuerpo vaya tomando forma de mujer, al año de tomar estas pastillas y algunas inyectables mi cuerpo empezó a cambiar dejo de salirme bello en el cuerpo mis caderas tomaron forma o mejor se formaron curvas mis pechos empezaron a crecer, ya me vestía de mujer de día y de noche abandone el closet por completo, claro que todavía no me había entregado a un hombre de verdad, me seguía entregado a mis juguetes y a mi Alvarado así llame a un muñeco inflable que me compre.

Mas no estaba conforme con la talla de mi cuerpo, mi siguiente paso fue ponerme en manos de un cirujano plástico que me hizo algunos cambios, como perfilarme la nariz, arreglarme el mentón, aumentarme los pechos a una talla 40 igualmente me aumente la cola para tener una cadera espectacular y algunos otros retoques luego de un año de arreglos y reposos por fin era lo que siempre soñé una mujer.

Una noche decidí que era mi estreno oficial como mujer así que ese día fui al spa a hacerme de todo. Salí regia totalmente nueva llegue a mi casa me puse lo mejor y mas provocativo que tenia y me fui de rumba.

Me encontré con varias amigas a quienes no veía hace mucho al principio no me reconocieron no creían que era yo. Así que empezamos a tomar y a bailar hasta que conocí al hombre con el que quería estrenar este cuerpo hermoso. Un moreno súper grande con unos músculos que reventaban la ropa y un aparato que marcaba sus pantalones, se me acerco me invito a bailar y así entre baile y baile y copas quedamos me invito a su casa a pasar un rato yo estaba que ardía para que me llevara donde quisiera.

En su casa ni bien entramos me tiro sobre el mueble y se abalanzo sobre mi de un solo tiro me arranco el top y el brasier dejando mis pechos al aire los cuales cogio con locura y devoró como un perro hambriento mordiéndomelos hasta dejarlos rojos, ahora era mi turno, le quite el cinturón le baje los pantalones y debajo había un bóxer le quita lo mas rápido que pude y tal como me imaginaba bajo esos trapos estaba el pene que soñé largo y grueso aun en estado flácido, lo cogi como loca me lleve a la boca me la metí toda así flácida y empecé a chuparla como loca como siempre lo había echo con mis juguetes sentí como crecía en mi boca como me atragantaba con esa herramienta que debía tener unos 23 centímetro y unos 5 centímetros de grosor mientras yo lo chupaba el se desvestía y dejaba ver unos músculos enormes unas piernas y brazos que solo dolían de verlos. Luego de mamarlo por largo rato el me paro y me bajo la falda me puso de 4 patas en le sofá me bajo las bragas me acaricio las nalgas luego las separo y empezó a chuparme mi ajugerito que estaba mas húmedo y listo para ser penetrado por primera vez por uno de verdad, luego de humedecerlo mas, acerco su enorme pene a la entrada de mi ajugerito y se puso a juguetear mientras dentro mió pedía a gritos que me hiciera su mujer, de un solo golpe sentí toda su verga dentro de mi culo y sentí un dolor que nunca había sentido, así que sentí que me habían desvirgado

Empezó un mete y saca a todo dar yo gemía como mujer pues sentía orgasmos como nunca los había sentido en vida, mientras continuaba con su mete y saca sus manos tiraban de mis tetas y mis cabellos así me tuvo en una y otra pose hasta que saco su enorme falo y me lo metió a la boca y soltó toda su leche que rica que la sentí termino toda se la limpie por completa y no deje de mamársela hasta que se volvió a levantar y volví a vivir ese placer. Me quede a vivir con el por un mes solo por placer mas no como amor pues solo lo quería para eso. Al mes regrese a mi casa a mis juguetes a los cuales amo bastante.

Desde ese día salgo con cuanto chico me gusta o chica de mi género que quiera, a veces el amor entre trans también es rica.

Hoy que tengo 22 años soy una mujer con mucho recorrido claro que nunca regrese a mi pueblo mas les hice saber mi cambio a mi familia. Hoy vivo como siempre comiendo cuanto pene encuentro y estoy pensando en ser completamente mujer aunque tengo miedo soy una trans pasiva porque realmente me siento mujer. Hoy que escribo esto, estoy en la playa con un bikini hilo dental y escribiendo en una computadora personal quien creería que conseguí mis sueños.

jueves, 22 de mayo de 2008

Dana se convierte en una mujer

Sigo con la temática de relatos trans, que me resulta muy interesante

Dana se convierte en una mujer

Toda su vida, Dana se sintió diferente. Nacida como niño, ella siempre
prefirio vestirse con ropa de niñas y jugar con ellas. Ella era
confundida con una niña desde que era muy pequeña - su cara femenina
y sus modales convencian a las demas personas. En el momento en que se graduó del colegio, Dana descubrió que sus principal interes sexual era por hombres. Ella no se sentía atraída por los varones homosexuales, y había actuado como lesbiana cuando ella tenía relaciones
con mujeres. Ella no tenía ningún interés en tomar el papel masculino y
empujar su polla dentro de ellas.

Entonces, cuando Dana tuvo 22, descubrió lo que podría haber sido un
peligroso pasatiempo. Ella se vistió como una mujer y salió a buscar hombres. Su largas y elegantes piernas, cintura pequeña,rostro femenino y redondeado culo convenció a muchos hombres a ir su casa. Ella dio mamadas a
más de 100 hombres rectos, incautos. Ella bebió más de 100 cargas de leche mientras que su propia polla tenía ansias de liberación - luego iría a casa y se masturbaría.

Y cuando se dio cuenta de que ella podía verse como ella se sentía, una mujer, toda su estilo de vida cambió. Ella decidió dejar su trabajo y pasó un
par de meses en el paro. Dana dejo crecer su cabello, compró todo un nuevo
guardarropas y tomó la vida como una mujer. Todavía faltaba la más divertida elección: la lencería para complementar su apariencia femenina.
El uso de un sujetador y bragas satinadas siempre le hacía sentirse femenina y caxonda.

El viejo apartamento de Dana había sido casi, pero no bastante, femenino. Allí siempre tenía que impresionar a algun miembro de la familia o un compañero de trabajo y demostrar que era un hombre normal. Ahora quería ser una mujer normal. Ella obtuvo una hermosa cama con dosel, y compró un
edredón de color naranja. Su apartamento tenía más arte, más
luz y color. Se sentía como si realmente perteneciera allí.

Luego ella salió a ver si su nueva feminidad atraería algo de diversión.
Fue a una parte de la ciudad conocida por travestis - no tiene sentido en
atraer problemas cuando las cosas iban tan bien! Y dentro de los 20
minutos, Glen había llegado y se presentó a sí mismo.

Glen era guapo y rubio . Él era el tipo de hombre que le abre
la puerta a las mujeres y enciente sus cigarrillos. Él la puso caliente y
anhelante durante los 30 minutos de conversación. Ella queria follar con el! - follarlo duro! Ella había chupado un montón de pollas, pero muy rara vez había follado, y siempre en secreto - muy breve y nada
apasionado.

Dana llevo Glen volver a su nuevo apartamento.A él parecía gustarle. Se sentó y observó la casa desde su sofá nuevo, y bebió su bebida, mientras miraba a su alrededor.La felicitó por su arte al mismo tiempo que la dirigía suavemente
hacia el sofá. Él puso su brazo alrededor de su hombro - Justo
como un hombre en una cita con una mujer. Dana se sintió tan emocionada - y sintió que su polla se puso dura.

Glen comenzó a besarla - largos, lentos, y húmedos besos. Él la acerco hacia él y comenzó a acariciar su espalda. Dana apretó su lengua. Su boca era caliente y picante.

Una por una, Dana fue despojado de todas sus ropas, mientras que Glen se mantuvo vestido. Ella logró abrir los botones de su camisa y los estrujó su pelo del pecho
el pelo y pellizcó sus pezones. Y luego vino el momento que ella temía
-- Glen tiraba de sus bragas y expuso su polla. Ella había pasado tantos encuentros escondiendola que la hacia sentir muy asustada.

Dana no se preocupó por mucho tiempo. Glen tuvo su duro rabo en su mano y comenzó a acariciarlo. Dana no podía creer lo bueno que sentía tener a otra persona jugando con su polla. Ella empezó a abrir los pantalones de Glen, pero él empujó suavemente sus manos lejos. "Me gusta tratar
bien a las mujeres ", dijo.

Y lo hizo. El chupó su pezones, acarició su culo y apretó
su polla hasta que jadeó en voz alta. Corrió el dedo hasta la raja de su culo, rozando suavemente su ano, pero no entró en el mismo. Él lamió su pecho, su cuello, su barriga firme. Él le dijo que era sexy y lo mucho que lo calentaba. Entonces él le dijo que se pusiera de pie delante de
él.

Dana sintió expuestas e indefensa parada allí, como una verdadera mujer
haría. Y luego Glen hizo algo que la volvió loca - tomó su
polla en su boca y comenzó a chupar!

Glen tirar de sus nalgas para mantenerla cerca de su rostro y chupó y lamió su polla. Él la tomó con su lengua. Se calentó
mucho.Estiró su mano y pellizcó fuerte a sus pezones endurecidos.
Dana nunca había tenido una experiencia tan increíble y se sentía indefensa ante tal calentura.

A continuación, Glen miró hacia sus ojos. "¿Quieres correrte?", Le preguntó.

"Sí" respondió Dana, con voz jadeante.

"Entonces dime lo mucho que lo quieres," le dijo Glen.

"Yo quiero… quiero correrme" Le dijo Dana insegura.

Glen dio un par de chupadas duro en la punta de su polla. "Dime cuanto lo quieres, "le exigió. "Ruegame para mí".

"Quiero correrme!!" dijo Dana, Y sintió que sus bolas se contraían. "Yo realmente necesito correrme!".

"Eso es mejor" Dijo Glen, acariciando su polla. "Yo quiero tragar tu carga, bebé. Quiero hacer que tu polla me dispare! Muestrame que realmente lo deseas, - muestrame! "

Y él comenzó a chupar de nuevo, un poco más rápido, y con su mano acariciaba sus bolas. La polla de Dana se movía dentro y fuera de los labios húmedos de Glen. Ella
quería correrse en su cara - estaba desesperada por su liberación.

Sólo entonces, Glen escupió en sus dedos, y volvió a chupar. Y él
de repente resbaló dos dedos en su apretado culo-coño. Sintió sus pelotas contraerse y comenzó a brotar espesa y tibia lechie de su polla. Glen
chupó todo suvemente, como si fuera un dulce.Ella nunca se había corrido así en su vida. Disparó la mayor carga que ella podría imaginar,Retorciendose de felicidad y jadeando

Y entonces él la besó en sus labios, y ella pudo probar su leche en su boca!


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miércoles, 21 de mayo de 2008

segunda parte

Aqui les dejo una foto mia


SEGUNDA PARTE DE LA HISTORIA

No podía creer que esta hermosa chica delante de mí era un muchacho. Yo

realmente no saben qué hacer. Si Darle un abrazo o simplemente correrla fuera.

Pero cuando la miré a ella, no pude ir a ninguna parte. Ella me miraba,

vulnerable, sobre todo, después de unas semanas con ella. Me habia enamorado.

La sostuve en mis brazos y sólo nos sentamos en la cama abrazados durante

mucho tiempo. En ese momento, supe que no la dejaría.

Ella miró y dijo: "¿Todavía quieres estar conmigo?" Yo no dije nada, pero

empece a besarla. Sus labios son suaves y húmedos. Podría sentir aún el sabor

salado de sus lágrimas corriendo por sus mejillas.

Esa noche hicimos el amor. Curioso, le pregunté si me podia mostrar su polla.

Ella, muy tímida al principio, pero finalmente aceptó si bajaba la luz aun

mas. Tenía una pequeña polla, totalmente afeitada. No es de extrañar que no

pude notar nada porque por lo general metia su polla hacia atrás en sus

bragas. Ella dice que es la razón por la que le gustaban las faldas porque es

mucho más fácil para ocultar su poca polla. Dijo que consideraría la

posibilidad de hacer cirugía transformación sexo un día, pero todavía no.

Nunca tuve sexo con una travesti antes, aunque he tenido relaciones sexuales

anales con otras niñas. Bueno, debe ser bastante similar, pensé. De todos

modos, ella me empujó hacia abajo en la almohada, empezó a chupar mi polla,

sin condón. Su lengua se agitaba y me chupaba como máquina de vacío. Me puse

muy duro con rapidez. Ella se movió hacia arriba y comenzó a chupar mis oídos,

lo que me hizo temblar hasta los dedos de los pies. No sabia dónde más que

tocar, así que le agarre los senos. Su pezones estaban duros. Entonces dijo,

"¿Quieres follar conmigo?" Yo asenti. Ella se acostó. Su poca polla era un

poco más grande ahora. "¿Puedo tocar?" Le pregunté. Volvió su cara hacia un

lado, y sonrió con verguenza. Así que toqué suavemente su polla. Es suave, al

igual que el resto de su cuerpo suave. Hace tres semanas, yo ni siquiera

podria haber creido que tres semanas más tarde tendría una polla en mi mano.

Empecé a un a estrujar su polla. Creció un poco mas. Dijo de nuevo. "Entra".

Para entonces mi polla estaba muy dura, me puse rápidamente un condon. Es

pre-lubricado. Me levantó su culo redondo, y traté de mantener mi polla en él.

Su culo estaba muy cerrado, y no quería romper el caucho tampoco. Así que

estaba intentando lentamente. Entonces dijo, "espere un segundo". Ella fue al

baño por un rato y regresó. Al parecer ella poner algo húmedo y jabón en torno

a su culo. Me sonrió. Con todo mojado, y el siguiente impulso que hice, fue mi

polla dentro de su culo. Es cálido y apretado. Podía sentir su esfínter

envolver alrededor de mi polla. Yo bombeaba fuerte. Ella movía su culo en

respuesta. Su polla bailaba en la parte delantera.La habitacion que rentado

tenia tres espejos en la pared. Uno detrás de la cama, uno en el techo y uno

en la pared lateral. Mirabamos en el espejo mientras yo me la follaba. La

vista era increíble. Sus hermosas piernas en el aire. Su sedoso cabello rubio

en la almohada. Cada vez que yo bombeaba,ella gritaba y gemia. Como la tv

estaba encendida, no me importó si alguien podía oír. Yo solo sabia que esa

noche me jodia una hermosa chica, o una caliente trans. Cambiamos e hicimos

posiciones diferentes. A veces contra mi vientre. Incluso con la cortina

abierta justo enfrente de la ventana.Me pregunto si alguien nos habra visto.

Por último, puse su rostro hacia abajo en el borde de la cama, y meti mi rabo

profundamente en ella una vez más. Su culo era rojo y sudoroso. Es redondo y

firme. Su perfume me estaba volviendo loco. Por último, antes de que yo

pudiese decir nada. disparé toda la carga en su culo, Ok, realmente fue

dentro del condon.
No he tenido mejor sexo que este. Después, fuimos a la ducha juntos de nuevo.

Hablamos durante mucho tiempo. Y desde entonces, ella fue mi novia oficial.

Salimos durante los siguientes tres meses. Durante ese tiempo, yo también tuve

la primera experiencia penetración en mi culo. Me enteré de que su polla podía

ponerse realmente dura si uno jugaba con ella por un tiempo. Tuvimos el mejor

sexo que jamás he soñado.

Más adelante, otras cosas ocurrieron y no permanecimos juntos por más tiempo,

pero en mi mente yo siempre guardo su recuerdo.
BUENO ESPERO QUE LES GUSTE ESTA HISTORIA Y QUE ANIME A LOS HOMBRES QUE TIENEN LIMITACIONES O TABUES A QUE DESCUBRAN LO LINDO DE TENER UN TRANS A SU LADO. UN BESO A TODOS crisxtrans@hotmail.com